Aquello que ocupó a Barfield sigue siendo relevante, insiste Vernon. “es un proceso que sigue en marcha”, que nos sigue cuestionando hoy. Sobre Barfield, considerado ‘el primer y último Inkling’, se ha dicho también que fue un adelantado para su época, si se quiere un tipo de visionario o profeta de la consciencia humana, de su pasado, presente y futuro. El escritor y premio Nobel T.S. Eliot observó que leerle era “un viaje entre océanos de conocimiento muy lejos de las rutas ordinarias de la navegación intelectual”. Su perspectiva y vasto conocimiento le valieron la admiración de Lewis y Tolkien, cada uno a su manera.
En el caso de Tolkien y su obra clásica El Señor de los Anillos, sobre la cual él mismo insistió en repetidas ocasiones que no era ni debía interpretarse como una alegoría, se puede hablar de un elemento de evolución de consciencia presente en la narrativa, teniendo en cuenta además los dilatados periodos en los cuales se desarrolla toda la novela. Las diferentes especies de personajes, humanos, hobbits, elfos y demás, experimentan el mundo de diferentes maneras, y así también el tiempo y la eternidad. “Sabemos que Barfield influyó en el trabajo de los demás Inklings, y que podemos reconsiderar lo que hemos analizado de sus obras”, observa Vernon, indicando que, de cierta manera, “Barfield ‘recargó’ el interés de Tolkien, eminente filólogo, tenía en el lenguaje. No en vano hizo tan enorme esfuerzo en concebir y construir los lenguajes de la Tierra Media en su obra”.
Otro aspecto para subrayar en la obra de Tolkien es que, con el paso del tiempo en la historia, queda la sensación de que las cosas están cambiando, de que hay un continuo movimiento, lo cual “es también es en gran medida parte de la comprensión de Barfield. Él entendió que la muerte de una consciencia es la preparación para el surgimiento de una nueva consciencia, de una nueva experiencia de cosas”.
En este sentido, un ejemplo que usa Vernon es la noción y entendimiento de individuo e individualidad. “Nosotros valoramos al individuo mucho más ahora que en cualquier momento previo de la historia”, y esto tiene consecuencias en el pensamiento de hombres y mujeres, sobre ellos mismos y sus vidas, de una forma que no hubiese sido posible hace 200 años: La individualidad, y el individualismo, se han vuelto ‘preciosos’. Las implicaciones de mayor capacidad, y posibilidad, de tomar decisiones con un mayor nivel de autonomía sin han tenido efectos positivos para las personas; no obstante, también pueden convertirse en un problema serio.
La fijación en el individualismo, dice Vernon, “puede llevar hacia una alienación, una separación del conjunto del mundo amplio en general, las personas se arriesgan a volcarse excesivamente en sí mismas y terminan debilitando las formas en las cuales se relacionan con otras personas alrededor. Es un gran desafío que tenemos como sociedad”. No obstante, Barfield pensó también que cuando llega un cambio social importante, una re-conexión, el mundo puede tener nuevas cualidades. “Y entonces viene una era que él llama participación final, la cual significa nuevas formas de participar en la vida más amplia”.